La verdad, aunque esté en minoría, sigue siendo la verdad...

La burguesía disfraza su propio interés particular, para que de tal forma, ese interés particular forme parte del interes general

domingo, 11 de agosto de 2013

¿Cuán dominado eres y cuán dominado crees que eres?

Si uno hace esta pregunta quizá la respuesta sea muy obvia. Por lo general el público del común se conoce dominado por el trabajo, los estudios, los jefes, las esposas o maridos, la rutina en general, la cultura nos ha impuesto este sometimiento estándar y muy difícilmente encontremos a alguien que no se sienta preso/a de algunos de los mencionados yugos. Para muchos la pregunta puede resultar redundante, no hay diferencia entre la primera parte y la segunda porque conciben que la dominación a la que creen estar sometidos es la única que existe.
Dicha confusión es muy común, las clases medias urbanas y modernas tienen un alto concepto de sí mismas. Consideran que no pueden ser engañadas por ninguna clase de poder oculto porque han leído libros, tienen carreras universitarias muy avanzadas o completas, conocen el "mundo" o se informan bien. Sin embargo esto es mentira, todos podemos ser engañados sin importar el nivel cultural/académico que adquirimos. Hoy un sabio de la Antigua Grecia nos parecería un bruto si comparamos el conocimiento que manejaba con el que tenemos ahora, sin embargo en su época esta persona se consideraría con un nivel suficiente para no ser engañada. Ser afecto a la lectura tampoco nos garantiza nada, una persona adicta a los libros de autoayuda probablemente no consuma literatura de calidad y sin embargo se considere a si misma culta. 
Desde pequeños se nos enseña en la escuela que los pueblos originarios de América fueron engañados por los europeos al aceptar cuentas de vidrio a cambio de las riquezas que estos pueblos invadidos poseían porque eran salvajes, eran ignorantes, grave error. Estos pueblos tenían conocimientos científicos (Astronomía, Matemáticas, Medicina) y artísticos (pintura, arquitectura y literatura) bastante profundos y que no tenían nada que envidiarle a los europeos, el problema no era intelectual, era cultural. El sistema de valores de los americanos era completamente diferente al de los europeos, pero como "triunfó" este último se nos quiere hacer creer que los originarios cambiaban vidrio por oro porque eran idiotas ignorantes.
A veces me pasa que cuando me pongo a debatir con alguien que parece tan convencido de sus ideas (opuestas a las mías) y que en determinado momento comienza a repetir clichés, pienso en qué clase de poderes inconcebibles nos pueden dominar en las sombras de tal forma que nosotros no detectamos su influencia. No me creo un convencido. Yo soy el primero en dudar de mis posturas porque las considero "falsables", cabe la posibilidad que sean erróneas, pero me tienen que demostrar que lo son. Sin embargo hay muchos que dan sus posturas como "ciertas" y a partir de allí ya no es posible discutir.
Al respecto decidí recordaros 11 principios que vale la pena tener en cuenta en nuestras vidas puesto que son los que respeta este poder en las sombras cuya existencia muchos niegan porque nos demostraría su engaño sobre nosotros, asumir su existencia nos emparejaría con aquellos que preferían vidrio barato al oro y no lo pueden permitir:

  1. Simplificación y enemigo único: Adopte una única idea, un único símbolo e individualice al adversario en un enemigo único.Como ejemplo de esto uno puede tomar una cruz, una esvástica, la bandera, hablar de libertad o seguridad, conceptos simples cuya oposición sea muy complicada de hacer y fáciles de identificar y asimilar. El enemigo debe ser reconocido bajo un único rótulo: los comunistas, los terroristas, los subversivos, los judíos, los inmigrantes, etc.
  2. Contagio: Se debe reunir a distintos adversarios en un sólo grupo o categoría. Así los EEUU consideran "terrorista" tanto al kamikaze iraqui que se inmola frente a un puesto policial como al arrepentido Snowden, a la guerrilla FARC o a cualquier grupo que reivindique los derechos palestinos sobre tierras ilegalmente ocupadas por Israel. Esto da lugar al concepto burdo de "estados terroristas" en referencia a aquellos países que aplican políticas que desobedecen las imposiciones de los EEUU como Siria, Irán, Corea del Norte, Cuba o Venezuela sin recalar en las diferencias que existen entre ellos, para el Tío Sam son todos terroristas.
  3. Transposición: Cargue sobre el adversario sus propios errores o defectos. Responda a un ataque con ataque. Muchos grupos fascistas llaman "fascistas" a quienes no piensan como ellos. Se da mucho en Latinoamérica que sectores autoritarios tildan de "dictadura" a gobiernos progresistas, cuando no es de extrañar que estos sectores cuenten con simpatizantes beneficiados por dictaduras pasadas.
  4. Exageración y desfiguración: Convierta cualquier anécdota por pequeña que sea en amenaza grave a fin de reafirmar su teoría. El robo a un negocio vecino cuya noticia se reproduce en el barrio y se conecta con un caso similar en otra casa o local (que quizá está en otro barrio) genera temor entre los vecinos. Así también se defendían los grupos reaccionarios contra la ley de divorcio o el matrimonio entre homosexuales alegando que venían  a "destruir" a la familia. La exageración puede llegar a ser más creíble que la verdad, y aún más si se deforma. Reiterar que algunos gobiernos populares son dictaduras que atropellan a las "instituciones" es muy útil para instalar la idea de que el autoritarismo es real, y todo vale para oponerse a ese poder, no da lo mismo ser un opositor democrático a rebelarse contra una tiranía, en este último caso hasta se puede fomentar un magnicidio, lo cual no será visto como un delito gravísimo, sino como un acto libertario.
  5. Vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada, y su comprensión escasa; además tienen gran facilidad para olvidar. Un tipo de propaganda de fácil asimilación para el populacho es decir ante políticas que generan gran debate en la nación es decir que "existe una grieta" o que "el gobierno dividió a la sociedad". Otros mitos instalados: "Los inmigrantes vienen a usar nuestros hospitales y escuelas", "los extranjeros fomentan el narcotráfico", "son pobres porque quieren, no les gusta trabajar", entre otras barbaridades. Las derechas tienen respuestas fáciles a problemas mucho más complejos: "tu eres desocupado porque los inmigrantes te quitan el trabajo", "te vigilamos para que te sientas más seguro", "el índice de inseguridad se reduce instalando la pena de muerte". Si a usted le plantean un problema serio como si se lo contaran a un niño de 10 años, usted va a estar más proclive a aceptar una respuesta infantil, sin inmiscuirse en detalles profundos o engorrosos que lo aburran. Esto hace que discursivamente muchas corrientes de izquierda pierdan terreno al intentar explicar ciertas cuestiones, en el afán por ser claros, se extienden y terminan quedando como charlatanes aburridos.  Uno de los gerentes de noticias de la corporación mediática brasileña Rede O Globo, asumió que presentan la información pensando en un televidente con el nivel intelectual de Homero Simpson (Fuente: Le Monde Dipolomatique edición argentina, agosto 2013).
  6. Orquestación: La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas sin cesar. Presentarlas desde distintas perspectivas pero que converjan siempre al mismo concepto sin fisuras ni dudas. "Miente, miente, que algo quedará" si una mentira se repite muchas veces, algunos la terminarán dando por cierta. Hoy tiene más laureles un periodista por ser "creíble" que por ser "veraz"
  7. Renovación: Emitir constantemente argumentos e información nueva a fin de que cuando el adversario responda, el público esté interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario jamás podrán contrarrestar el nivel creciente de acusaciones, no puede hacer frente a todos los ataques y se la pasa desmintiendo acusaciones en lugar de llevar a cabo un debate racional o difundir sus ideas, propuestas o logros. Muchos gobiernos desarrollistas hoy en día se ven privados de publicitar la fundación de una nueva universidad o de una central hidroeléctrica porque tienen que hacer frente a denuncias de corrupción que manan de corporaciones opositoras.
  8. Verosimilitud: Armar argumentos en base a fragmentos de distintas fuentes que pueden pertenecer a un mismo grupo mediático o ser reiteradas por comunicadores con intereses afines. Estos medios poderosos son los que instalan agenda, deciden de que tema se va a hablar en el día ignorando muchos otros. El poder mediático es tal que logran que en las radios, en los noticieros de TV y en las tendencias de internet se hable de un mínimo número de tópicos. La catarata de versiones y la repercusión del asunto es tal, que ningún ciudadano queda exento de oír alguna versión (por lo general, la más repetida, que suele ser la más conveniente al medio emisor). Esta exposición masiva de un mismo tema le da cierto rango de importancia que quizá no tenga e incluso permite emitir juicios de valor al respecto. En muchos casos la sociedad termina denostando a un individuo por una difamación o trascendido repetido con frecuencia y presentado como veraz.
  9. Silenciación: Ser reservado sobre cuestiones para las cuales no se tienen argumentos y minimizar o ignorar las noticias que favorecen al adversario contraprogramando con medios de comunicación afines. La defensa que los diarios españoles hicieron de Mariano Rajoy ante dichos del presidente venezolano Nicolás Maduro fue mucho más tenaz que las críticas a Rajoy por los planes de ajuste sucesivos. La simple negación, a pesar de su sencillez, también es una herramienta válida, otra cosa que se suele hacer es recurrir a datos del pasado para "demostrar" que las calamidades actuales se deben a actos de otros. Obviamente, uno no va a buscar en 20 libros de historia para rebatir ese incomprobable argumento. El difamador debe ser sólido en sus negaciones y mentiras, el espectador no le cree a quien titubea.
  10. Transfusión: Por regla general la propaganda debe basarse en prejuicios, complejos de odio y mitos preexistentes; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas ocultas en lo más oscuro del alma como la xenofobia, homofobia, antisemitismo, racismo o machismo sirven para construir fuertes aparatos propagandísticos y una propaganda intensiva genera una profunda mitología en el ideario del pueblo.
  11. Unanimidad: Llegar a convencer a mucha gente de que "se piensa como todo el mundo"  crea la impresión de unanimidad. Ciertos términos e ideas básicas se interiorizan tan profundamente que se tornan ideas indiscutibles ancladas en lo más profundo de los individuos. Ejemplo de ésto es el "sentido común", "vivimos con miedo de salir a la calle" o "no hay diálogo".
Estos principios antes mencionados son utilizados por la publicidad, por los políticos y por los medios de comunicación. No son nada nuevo, actualmente se cree que hay planes para dominar conciencias (como por ejemplo el MK Ultra) tan subrepticios que nos hacen creer que somos completamente libres y nacen en el estudios de estos 11 principios que formuló el jefe de propaganda Nazi Joseph Goebbels (foto)
Sean libres, y en lo posible duden de todo, hasta de un servidor. El periodismo o la publicidad no son un fin para acceder a la verdad sino la punta de un ovillo que hay que desenmarañar cuidadosamente.