La verdad, aunque esté en minoría, sigue siendo la verdad...

La burguesía disfraza su propio interés particular, para que de tal forma, ese interés particular forme parte del interes general

sábado, 18 de noviembre de 2017

Más vale temer que ser feliz

En su libro "El Príncipe", Nicolás Maquiavelo dice que entre ser amado o temido, mientras no se pueda contar con ambas aptitudes, conviene ser temido. El temor es una sensación que anula el discernimiento de la sociedad y desvía su atención a aquello a lo que debe temer.
Maquiavelo fundaba su afirmación en el temor que inspira el gobernante sobre las masas, el miedo puede inhibir más rebeliones que el amor, la perversión, ambición e instinto de traición que moran en lo más recóndito del alma humana (aspecto que Maquiavelo intuía y que fue ampliamente estudiado por el Psicoanálisis) pueden hacer que se traicione a quien se ama, incluso aunque éste no nos haya dado motivos para ello, pero quien inspira temor, se sabe que cuenta con un arma para tomar represalias.
Este gran documental de Adam Curtis nos muestra el uso del temor para encarrilar una sociedad aparentemente sin rumbo por culpa de los vicios propuestos por la vida liberal.

El temor a occidente en el mundo árabe
Vamos a conocer la historia de Sayyed Qubt (foto), un egipcio que vivió en EEUU y observó con preocupación el estilo de vida americano: el egoísmo, la frivolidad, la falta de valores, lo que él definió como una sociedad corrupta desde su base. Qubt se mostró preocupado con los indicios de esa forma de vida en Egipto en los años '60 y manifestó su plan para fortalecer el rol del Islam para impedir la instalación de esa forma de vida.
Sin embargo lo peor del estilo de vida americano se instaló en Egipto, lo que había predicho Qubt finalmente se cumplió. Como respuesta a esto, Qubt formó la Hermandad Musulmana, una agrupación que buscará restaurar los valores perdidos por un modo de vida esencialmente corrupto. No solo en Egipto, sino en casi todo el mundo árabe se produjo una puja entre dictaduras prooccidentales (y apartadas de los valores islámicos, confundiendo modernización con occidentalización de la forma de vida) y sectores restauradores con mayor o menor grado de violencia. Muchos seguidores de Qubt formaron, luego de su muerte, la Jihad Islámica. Haciendo una interpretación radical de los análisis de Qubt, consideraron que aquellos que asimilaron los vicios de occidente estaban infectados de Jahilliyah una inconsciencia que sumía a la sociedad en un estado de barbarie asolapada que destruía los lazos sociales y morales del Islam, a tal efecto, podían considerar infieles a aquellos que siguieran este estilo de vida y matarlos. Estos actos terroristas despertarían el temor de la sociedad que así comprendería que seguían una senda equivocada. Por lo general, la percepción social de los actos terroristas era bastante diferente a lo que los jihadistas auguraban.

El temor rojo
En EEUU también había preocupación en algunos sectores conservadores por la pérdida de valores tradicionales que exhibía la sociedad norteamericana hacia la década del ´50 y ´60. El estado de bienestar de post guerra molestaba particularmente a un grupo de académicos liderado por Leo Strauss que luego se llamarían los neoconservadores. Como ya hemos hecho referencia en otras notas, este grupo "neocon" estaba inquieto con una sociedad estadounidense que cuestionaba la injerencia en otros países en el ámbito exterior y del papel de los ricos empresarios que aspiraban a controlar la economía (y la política) desde las sombras.
Con el arribo de muchos de estos neoconservadores a la Casa Blanca (bajo gobiernos republicanos fundamentalmente) se fomentó el temor a algún enemigo externo. Primero fue a la Unión Soviética, aunque la CIA no encontró evidencias de un desarrollo armamentístico que supusiera la destrucción de EEUU por parte de la URSS, los sectores neoconservadores elaboraron una serie de mitos y fantasías para justificar la rivalidad con los soviéticos atribuyéndoles una maldad inherente a su ideología. Los neocons exaltaron la imagen de los EEUU como garantes del bien, aquellos que llevan libertad y democracia a los pueblos oprimidos, la idea del destino manifiesto.
Lo peor que pudo ocurrir fue la caída de la URSS en 1991, para poner el foco en otro enemigo, los neocons apuntaron contra el terrorismo islámico aprovechando el atentado del 11-S (oh casualidad, ocurrido bajo un gobierno republicano plagado de neoconservadores) ese horror generado en la sociedad fue útil para controlarla mejor permitiendo que ésta resigne libertad a cambio de seguridad. Es que estos gobiernos que apelan al temor como forma de control se ponen en un papel de protectores de la misma sociedad a la que atemorizan: te invento un miedo a algo (a lo que no le temías, o cuya existencia quizá no conocías) y luego te digo que yo te protegeré contra eso.
¿Será casual que ahora el gobierno de Donald Trump (otro republicano rodeado de neocons) insista tanto con el tema de Corea del Norte?






lunes, 30 de octubre de 2017

FMI Parte 3: La alegría no es brasileña

Tras años de reformas progresistas, Sudamérica observa un retorno a las políticas de derecha. Los tiempos donde grandes masas de pobres ganaban derechos y engrosaban las clases medias parecen haber quedado en el pasado.
Esto no fue casual, los sectores reaccionarios de los distintos países desarrollaron un discurso durante años que fue asimilado por importantes sectores de estos países gracias a la colaboración de los grandes medios de comunicación, generalmente afines a los intereses de las oligarquías locales.
Afirmaciones como "el mal ejemplo de la dictadura venezolana" o "la corrupción inherente a los gobiernos populistas", repetidas hasta el hartazgo con noticias, casi siempre sin confirmar, que confirmarían estas "verdades", se hicieron eco en la población de nuestros países, incluso en aquellos beneficiados por los gobiernos populistas corruptos. Esto se sumó al retraimiento de la economía a nivel mundial debido a la crisis de 2008-09 en EEUU (¿cuantas veces sospechamos de las crisis provocadas?) que acarreó una caída en el precio de las commodities (productos primarios) de los que aún la gran mayoría de los países latinoamericanos depende.

Luiz Inácio "Lula" da Silva
Quien quiera controlar Sudamérica, debería dominar Brasil, el país más grande del subcontinente y una de las 10 economías más importantes del mundo. El Partido de los Trabajadores (PT), liderado por el dirigente gremial Luiz Inácio "Lula" da Silva, logró acceder al poder la década pasada tras algunos fracasos electorales durante los años ´90. Durante el gobierno de Lula, salió de la pobreza una población similar al total de habitantes de Argentina, el desarrollo brasileño era puesto como ejemplo hasta por dirigentes de derecha de otros países latinoamericanos. El prestigio de Lula fue tal, que logró ubicar en la presidencia a una casi desconocida, Dilma Rousseff.          Sin embargo, la reactivación de la cuarta flota determinada por el presidente de EEUU, Barack Obama y la crisis antes mencionada, sumados a una creciente campaña mediática en contra del gobierno, se empezaron a suceder las protestas en todo Brasil y la imagen de los políticos oficialistas empezó a caer en picada. Cuando el desgaste era ya considerable, los sectores conservadores se sintieron animados para desalojar del poder a la primera mandataria. Como estaban lejos aún de las elecciones presidenciales (que así y todo corren el riesgo de perder) decidieron suspenderla alegando peregrinas acusaciones de corrupción en una vergonzosa sesión parlamentaria donde no faltaron encendidos discursos de contenido fascista.
Michel Temer
Un problema que siempre tuvo el PT fue la alianza que hizo con sectores de un partido parásito: el PMDB (Partido de Movimiento Democrático Brasileño), un histórico partido de centro-derecha que no consigue acceder al gobierno sin realizar alianzas pero que tiene una gravitación enorme contar con su apoyo para gobernar Brasil.  Ya esto se vio en la destitución del ex presidente Fernando Collor de Melo cuyo partido de los trabajadores cristianos hizo alianza con el PMDB. Collor de Melo renunció acusado de corrupción y lo sucedió su vice, Itamar Franco... del PMDB.
La historia se repitió con Rousseff que terminó destituida y reemplazada por el impopular Michel Temer (del PMDB, por supuesto) quien inmediatamente comenzó con reformas de corte neoliberal.
En este documental repasamos la historia de la relación entre el FMI y el Brasil neoliberal, historia que hoy muchos quieren que olvidemos.






jueves, 21 de septiembre de 2017

El bulevar de los sueños rotos

Vivimos inmersos en una gran maraña de mentiras, algunos a esta falsa realidad la llaman la "matrix", en la cual los órganos de poder permanentemente nos imponen conductas, nos distraen, nos dicen que es bueno y que no, nos cercenan permanentemente el espíritu crítico y lo único que nos queda es no creer en nada y terminar observando la actualidad con pesimismo y, en palabras del documentalista Adam Curtis, frialdad irónica.
El siguiente documental llamado Hiper-Normalización hecho para la BBC nos muestra la propaganda realizada desde los años '70 por los sectores del poder dominante para mantener el control social, incluso en momentos donde parecían perderlo. Esta propaganda no le hizo asco al uso de la mentira, intensificandola en los últimos años.

La bomba atómica de los pobres
La película de Adam Curtis tiene varios puntos centrales, uno de ellos es el juego de EEUU con parte del mundo árabe, como la injerencia de EEUU para favorecer a Israel y fragmentar al mundo islámico hizo que algunos estados fomentaran los atentados suicidas como mecanismo de defensa.
Aquí se relata la historia de Hafez al Assad, presidente de Siria desde 1971 hasta su muerte en 2000 y padre del actual gobernante Bashar al Assad, que se sintió traicionado por Henry Kissinger quien ejercía un doble discurso para favorecer a Israel. La intervención de EEUU en el Líbano, so excusa de frenar la matanza de palestinos por parte de minorías cristianas (ante la mirada cómplice del ejército israelí) fue intolerable para el líder sirio, en consecuencia al Assad forjó alianza con Irán, que se mantiene hasta hoy, para combatir con atacantes suicidas e infringir daño a países con mayor poderío militar y ajenos a sufrir masacres en sus territorios.
EEUU es una superpotencia, nadie lo duda, pero se cuida de enfrentar a enemigos que le puedan ocasionar grandes e imprevisibles daños aunque los supere militarmente (esto explica los constantes actos disuasorios de Corea del Norte en estos días). Las heridas de Vietnam seguían doliendo, y en el Líbano la partida de las tropas enviadas por Ronald Reagan fue vergonzosa.
H. al Assad se dio cuenta de  esto y logró mantener a raya por años a las potencias incluso haciendo inteligencia al organizar atentados que luego no se los iban a adjudicar al gobierno sirio, occidente eligió su chivo expiatorio.

El coronel nunca tuvo quien le escriba
Al ver el enfado interno que provocó la huida de los marines del Líbano y las víctimas norteamericanas por atentados terroristas en Europa, Ronald Reagan buscó a un rival fácil para echarle la culpa y dar la impresión a sus ciudadanos que estaba tomando las riendas del asunto: el coronel Muammar Gadafi.
El presidente libio estaba aislado, no lo comprendían ni los mismos presidente de otros estados árabes quienes no confiaban en él. Gadafi encajaba en la categoría del caudillo megalómano al que las acusaciones falsas de EEUU lejos de indignarlo, le alimentaban el ego y se hizo cargo de atentados que el estado libio no estaba a la altura de poder coordinar.
La imagen de villano exótico de Gadafi incluso fue explotada por el cine propagandista de Hollywood que a la hora de mostrar tiranos repugnantes se inspiraban en la figura del líder libio que gracias a la fama que le hicieron en EEUU, alcanzó fama mundial de "malo". El perfil más bajo y de apariencia más occidental de Hafez al Assad no encajaba en este estereotipo que buscaba difundir Washington.
Los atentados suicidas en Oriente medio no cesaban, al mundo se le ocultaban las atrocidades cometidas por Saddam Hussein contra los kurdos y contra los iraníes usando armas químicas provistas por occidente, pero todo el mundo estaba con los ojos puestos en Libia.
Con los años Gadafi pasó al bando de los buenos y tuvo un triste final. Durante los primeras años del siglo XXI se lo mostró como un líder aprobado por occidente, esto fue porque reconoció como propios los atentados que le adjudicaron y que no cometió, para que le levantaran embargos económicos que oprimían al país y que también accedió a destruir armas de destrucción masiva... que nunca tuvo...
La historia de su caída y la traición de la que fue víctima en sus últimos años fue un claro ejemplo de como se puede presentar un movimiento de liberación en el marco de una conspiración llevada a cabo por mercenarios pagados por potencias extranjeras cuyos mandatarios pocos años antes se reunían con Gadafi y se sacaban fotos con el tirano redimido vuelto a caer en desgracia.

La falsa ciberlibertad
Por los años '80 se da el crecimiento incesante de lo que conocemos como ciberespacio, lo que parecía ciencia ficción se convertía en realidad, y el desconocimiento de estas nuevas tecnologías hacía que muchos pecaran por inocentes creyendo que el espacio virtual creado por la informática estaba exento de la regulación de los poderosos.
Las grandes empresas utilizan hasta el día de hoy la informática para hacer negocios, conocer a sus clientes más de lo que estos imaginan y los gobiernos para espiarnos. Además existe una oligarquía tecnológica que determina que contenidos deben estar más accesibles para los usuarios y cuales no nos enteraremos jamás de su existencia.
Las redes sociales son un fenómeno que aparentemente es un ejemplo de libertad, pero está harto demostrado el uso de la manipulación política vacía de contenidos, como en las marchas de Occupy Wall Street en EEUU, muy bueno el discurso antisistema, somos el 99%, todo muy bonito... pero no concretaron nada, sabían que no les gustaba del sistema, pero no sabían como ponerse de acuerdo en cambiarlo. Conclusión: hoy los gobierna Donald Trump, un ejemplo de alguien que piensa en mantener con sus privilegios a la clase dominante y que hizo negocios a expensas del estado.

La mentira está allá afuera
Este documental hace mención a la moda ovni que tan bien supieron desarrollar en EEUU desde el caso Rosswell, los misterios del área 51, el cine, la televisión (Alf, The X-Files) e innumerables relatos más o menos conspiranoicos de avistajes ovnis analizados algunos de ellos por... ufólogos...
Las teorías alienígenas son distractivas, inquietantes y nos tranquilizan como especie, no somos malos por naturaleza, nos vuelve malvados el poder que una raza extraterrestre ejerce sobre los órganos de poder que controlan el planeta, el supuesto pacto entre la clase dominante y los alienígenas.
Lamentablemente para los fanáticos de los seres del espacio exterior, se sabe que muchos avistamientos de ovnis eran de aparatos hechos en la tierra en el marco, muchos de ellos, de experimentos de las fuerzas armadas de EEUU, otros eran para distraer a la gente simplemente.

La película echa luz sobre la manipulación de la cual somos víctimas en la actualidad, la cual no es nueva, solo diferente porque se emplean nuevas herramientas tecnológicas, los villanos hoy no son Gadafi, Ceausescu o Hussein, sino el gobierno norcoreano o Nicolás Maduro ¿es que acaso las únicas calamidades que ocurren en el mundo pasan en esos 2 países?
Como en los años 30, otra vez se vuelve a acusar a los inmigrantes cuando los verdaderos culpables de nuestras desgracias son gente de muchísimo poder a quienes se nos ha enseñado a admirar y envidiar o que ni siquiera les interesa que los conozcamos.
La historia de la infamia está plagada de términos hermosos: libertad, democracia, república y se puede leer en Facebook.




martes, 12 de septiembre de 2017

La dictadura del deseo

En este último capítulo del documental de Adam Curtis El Siglo del Yo, vemos como las estrategias utilizadas por las empresas durante la segunda mitad del siglo XX fueron adoptadas por partidos políticos para retomar el poder.
Los focus groups (Grupos de Opinión) no son nada nuevo, nacieron de las terapias grupales y fueron utilizados por las empresas para conocer los intereses de los potenciales consumidores: adaptar sus productos al deseo de los clientes, en lugar de imponerle productos fabricados en masa como ocurría hasta los años '50.
Hacia los años ´90 los focus groups y las encuestas ya estaban instalados dentro de la política, ahora eran los partidos políticos los que querían seducir a potenciales votantes prometiéndoles lo que ellos quisieran con el mero fin de obtener sus votos, aunque el cumplimiento de las promesas de campaña fuera en contra de la ideología del partido.
En EEUU y Reino Unido, la derecha conservadora ocupó el poder durante toda la década del '80 manejando con destreza la estrategia que la llevó al poder ensalzando el individualismo que pregonaban y que practicaban amplísimos sectores de la población. Para frenar esto, los partidos de oposición, más liberales y progresistas, decidieron copiar la estrategia y pelearle a la derecha con sus mismas armas.
Prometiendo ventajas particulares o concesiones a minúsculos sectores de la población, los demócratas norteamericanos y los laboristas británicos se alzaron con el poder dejando de lado las políticas sociales, emblema histórico de sus agrupaciones.
He aquí una perfecta adaptación a lo que conocemos como clima de época, se reconoció que la mayoría de los ciudadanos (el número que hace ganar una elección) estaba desinteresada de ayudar a los más desfavorecidos, durante los '80 se generó un modo de vida egoísta e individualista que los partidos más liberales (en el sentido anglosajón del termino) decidieron respetar en lugar de combatir.

Hoy somos testigos de un retraimiento de las políticas sociales y sectores considerables de la ciudadanía aceptan un estado menos benefactor y son menos tolerantes a ayudar a quienes más lo necesitan.
Se llega a la conclusión de que este control social nos ha sido impuesto hace décadas, y para ser llevado a cabo, se estudió hasta el interior de la psiquis humana con el fin de someternos sin que nos demos cuenta, con una falsa sensación de seguridad y defendiendo o admirando a nuestros opresores, una élite que basa su poder en el dinero y no en un desarrollo moral o intelectual, que sería un tipo de dominio algo más tolerable.

El modelo reinante otorga un poder fáctico a las grandes empresas que no se someten a elecciones de la ciudadanía, sino al libre juego del mercado donde ganan los más fuertes, y en general, los menos justos.

Hoy cuando veamos a un político hablar de la corrupción, de la seguridad, del terrorismo, no lo hace porque crea en que son problemas que perjudican severamente a la sociedad, quizá ni lo sean, sino que lo diga porque existan sondeos de opinión donde los ciudadanos, que consumen medios de comunicación que centran su discurso en tópicos como los mencionados, hacen hincapié en esa temática. Ya no es la educación o la salud, si es que los ciudadanos medios pueden pagarse esos servicios de manera privada (lo que además les otorga cierto status) sino problemáticas sobre la posesión: que nadie me robe lo que tengo, que nadie obtenga sin esfuerzo lo que conseguí yo, que no le den beneficios a quien no se lo merece... total, uno es si tiene.



Nos han hecho creer que la libertad de mercado es la fuente de todas las demás libertades y sin nadie que controle, el sistema nos otorga igualdad de oportunidades. A no confundirse, no igualdad de derechos, la tortuga y la liebre tienen el mismo punto de largada en una carrera, está mal visto que existan ventajas para la tortuga aún a sabiendas de sus limitaciones de velocidad. El premio al mérito individual es la clave de la sociedad actual y no se admiten concesiones a los débiles.
¿Volveremos a ser más solidarios?¿Veremos en algún momento próximo la celebración de objetivos colectivos, de proyectos que mejoren sociedades enteras que no estén basados en caprichos individuales?
Solo esperamos que este formateo freudiano no dure para siempre, y que el cambio de paradigma no sea traumático.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Cuando el individualismo fue de izquierda

En el tercer capítulo de El Siglo del Yo, de Adam Curtis, veremos como se pone en duda la lógica freudiana pro-capitalista.
Algunos psicoanalistas en EEUU desafiaron la lógica de Sigmund Freud, ahora promovida por su hija Anna, tendiente a reprimir al monstruo irracional interior que todos los seres humanos llevamos dentro. En la ciudad de Nueva York surgieron terapeutas que alentaban a sus pacientes a expresar sus más irracionales sensaciones.

El loco del orgón
Wilhelm Reich
Quien llegó más lejos fue un discípulo de Freud, Wilhelm Reich quien se opuso a su mentor diciendo que esta fuerza interior debía ser liberada, e incluso explicó que la sociedad empeora cuando estas emociones se reprimen, que era justamente lo que pregonaba la lógica freudiana.
Reich aludió a que la líbido, la energía sexual, era un motor para los seres humanos que no debía limitarse. Intentar reprimirla implicaría serios trastornos de personalidad. Estas afirmaciones fueron tomadas a mal por Anna Freud, mujer casta, promotora de una forma de vida "correcta" en la cual no había lugar para ningún tipo de liberación sexual. La misma Anna pidió que a Reich lo expulsaran de reuniones y sociedades de psicoanalistas que la tuvieran a ella como participante.
Reich fue difamado por los freudianos que ya gozaban de prestigio en EEUU, avalados por el poder económico, puesto que su lógica iba de la mano del capitalismo reinante. Se tomaron de algunas investigaciones bizarras de Reich donde hablaba del Orgón, una energía que existía en la atmósfera (idea no del todo disparatada, si pensamos en los estudios de Tesla o en el HAARP) y que en los animales se expresaba a través del sexo. El orgón servía, según Reich, para hacer llover, atraer ovnis y hasta curar el cáncer. Esto hizo que Reich fuera detenido y enjuiciado, se quemaron sus textos, se prohibió la publicación de sus estudios y murió preso.

El individualismo anti capitalista
A pesar de todo, las ideas de Reich fueron retomadas por muchos terapeutas en EEUU durante los años 60. El éxito de esta escuela no freudiana radicó en una veta política, un amplio sector de los jóvenes norteamericanos no se sentían identificados con la lógica capitalista, ni con las grandes empresas que sostenían al gobierno estadounidense y mucho menos con la Guerra de Vietnam.
Las protestas de jóvenes manifestantes anti capitalistas fueron salvajemente reprimidas por la polícía en ciudades como Chicago, así surgió la lógica entre éstos grupos de que hay que matar el policía que tenemos en nuestra cabeza (insertado por técnicas de manipulación desde la más temprana edad) promoviendo el cambio personal para cambiar a la sociedad. Esta lógica del "hombre nuevo" fue tomada por muchos movimientos de izquierda por esos años.
Derrotados en las calles, estos grupos acudieron a centros de terapia que aplicaban muchas de estas técnicas de Reich y promovían la individualidad.
Las empresas empezaron a notar que esta individualidad iba a contramano de sulógica de producción en masa y estudiaron la manera de captar a ese público seguidor de nuevas ideas. Hacia finales de los ´70 se consideraba que un 80% de la población de edad intermedia cultivaba este nuevo Estilo de Vida que el mercado trataba de comprender.

El nexo entre la autoayuda y el Neoliberalismo
Ayudadas por organismos gubernamentales, las grandes corporaciones se avocaron a estudiar a este nuevo individuo a través de una serie de encuestas. Los resultados clasificaron en 4 categorías estos nuevos sujetos sociales con sus respectivos deseos, preocupaciones y estilos de vida.
En esta etapa se da lugar a lo que hoy se conoce como Autoayuda, las técnicas de Reich, despojadas de cualquier intención de cambiar la sociedad desde el individuo, comienzan a regirse por una lógica que nos acompaña hasta nuestros días: la sociedad es un conjunto de individualidades. Cualquiera puede hacer un estudio de su yo interior sin que ningún cambio producido por esto haga mella en el sistema imperante como querían los yippies de los ´60.
Reagan y Thatcher jugando con un perro
La producción de bienes variados, la imposición de modas, fue la brillante respuesta del capitalismo a un proceso que proponía debilitar su base de poder.
Como colofón, se logró dirigir el discurso político hacia estos individualistas para que terminen eligiendo modelos conservadores (Margareth Thatcher en Reino Unido y Ronald Reagan en EEUU). Los asesores políticos tanto del Partido republicano (EEUU) como del conservadurismo británico adaptaron su discurso de campaña para las respectivas elecciones de 1979-80 hablando a los individualistas, aludían a que el gobierno era un estorbo para su desarrollo libre, dejaron el ustedes de lado para hablarte a ti. Eso es algo que siguen aplicando los partidos de derecha en nuestros días.

Lo que hace poderoso al sistema dominante no es su capacidad de adaptación, sino en transformar a su favor todo aquello que surgió para destruirle.




domingo, 13 de agosto de 2017

Cómo se usó el psicoanálisis para dominar a la población

Recientemente hablamos de Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, quien llevó a la práctica las técnicas de propaganda que conocemos en la actualidad desarrolladas gracias a las técnicas de psicoanálisis que estudió su famoso tío.
Bajo el mote de "Relaciones públicas", Bernays asesoró a grandes empresas estadounidenses produciendo un giro en la forma de hacer publicidad, la que dejó de mencionar los productos para que los potenciales consumidores sepan de su utilidad y lo compren cuando lo necesiten, sino que apuntaba a afectar los sentimientos más irracionales de la gente: "yo compro este producto porque me hace sentir mejor, no porque lo necesite".
La dominación de masas dio un paso más, en los estamentos gubernamentales de EEUU se preguntaron si podían llevar a cabo estas técnicas para tener controlada a la población, e incluso se realizaron experimentos para comprender el funcionamiento de la mente.
Es así como la CIA, emprendió varios experimentos con un plantel propio de psicoanalistas y psiquiatras que estudiaron el estado mental de personas que atravesaron situaciones traumáticas como ex combatientes de la Segunda Guerra Mundial y de la guerra de Corea. También hubo interés en técnicas muy invasivas como la de electro choques (explicada en la Doctrina del Shock) aplicadas a individuos con transtornos psicológicos a quienes se les borraba la personalidad con consecuencias lamentables.  También la prueba con drogas como el LSD o proyectos como el MK Ultra, se iniciaron en este período de exploración de la mente social desde el interior de los individuos. Como otras veces en la historia, la CIA argumentó desarrollar estos experimentos porque sino otros lo iban a hacer antes, excusa también planteada en el desarrollo de la bomba atómica. La sospecha de que los soviéticos estaban investigando técnicas de control mental fue el argumento elegido para justificar estos experimentos.
Anna y Sigmund Freud
En este período también destacan los procedimientos de otro miembro de la familia Freud: Anna, la última hija de Sigmund Freud y Anna Bernays. Psicoanalista como su padre y afín a su escuela de pensamiento, emprendió experimentos colectivos. Desarrolló las terapias grupales usando como conejillos de indias a una familia británica, la de Dorothy Burlingham (con quien Anna entablaría un vínculo hasta el final de sus días) y sus hijos.
Anna se dedicó a estudiar la represión de un primitivo interior salvaje que tenemos todos los seres humanos vinculado fundamentalmente al instinto sexual y a la violencia. Reprimir esta líbido nos permitiría vivir en sociedad y se debían conocer las causas que liberarían este monstruo que todos llevamos dentro, según la lógica freudiana.
Estas terapias colectivas fueron implementadas por un sinnúmero de psicoanalistas en EEUU durante los años 50, donde la escuela freudiana se desarrollaba con éxito a instancias de la promoción de la misma ejercida por Edward Bernays. Estas terapias de grupo son el espíritu de lo que hoy conocemos como los "focus group", tan empleados por las empresas para conocer las inquietudes, sentimientos y opiniones de los consumidores.
Este es el segundo capítulo del documental "El Siglo del Yo", de Adam Curtis.